Noticias de salud en español Los niños acuden menos a emergencias tras las restricciones en los fármacos para el resfriado Por Serena Gordon
Reportero de Healthday

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LUNES, 11 de noviembre (HealthDay News) -- Las restricciones sobre los medicamentos para la tos y el resfriado podrían estar funcionando, y menos niños terminan en la sala de emergencias debido a los efectos secundarios negativos asociados con los fármacos, muestra una investigación reciente.

La reducción en las enfermedades de los niños sucedió después de que los fabricantes de los medicamentos retiraran voluntariamente los fármacos para la tos y el resfriado para esa edad del mercado en 2007, y después de los cambios en las etiquetas de los medicamentos implementados en 2008. Los cambios en las etiquetas informaban que los productos no debían usarse en niños menores de 4 años.

"El cambio [en las admisiones a emergencias] se asoció con esos dos eventos", comentó el autor del estudio, el Dr. Lee Hamilton, funcionario médico de la división de fomento de la calidad de la atención de la salud de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU.

"Vimos que en los niños menores de dos años, los eventos adversos por los medicamentos contra la tos y el resfriado se redujeron de una de cada 25 visitas al departamento de emergencias por eventos farmacológicos adversos a alrededor de una de cada 40 [de esas visitas]", señaló Hamilton. "En los niños de 2 a 3 años, los eventos adversos por los medicamentos contra la tos y el resfriado se redujeron de una de cada 10 visitas al departamento de emergencias por eventos farmacológicos adversos a alrededor de una de cada 15".

Los resultados del estudio aparecen en la edición en línea del 11 de noviembre de la revista Pediatrics.

Los fabricantes de los medicamentos orales sin receta para la tos y el resfriado infantiles retiraron esos productos del mercado en 2007 debido a las preocupaciones de que dichos medicamentos estaban causando un número significativo de visitas al departamento de emergencias, y en casos raros, la muerte de niños. Al año siguiente, los fabricantes cambiaron las etiquetas de los medicamentos contra la tos y el resfriado sin receta para que advirtieran que no debían ser administrados a niños menores de 4 años.

Para ver qué efecto esos cambios habían tenido sobre las visitas relacionadas al departamento de emergencias, Hamilton y colaboradores revisaron la información de un proyecto de vigilancia de las lesiones representativo a nivel nacional.

Los investigadores observaron todas las visitas al departamento de emergencias relacionadas con el uso de un fármaco que no resultaran en la muerte del paciente. Recolectaron información entre enero de 2004 hasta diciembre de 2011 para poder ver si los cambios en las etiquetas y la retirada de las formulaciones infantiles de los fármacos contra la tos y el resfriado habían tenido un impacto.

En los niños menores de dos años, los eventos adversos relacionados con los medicamentos contra la tos y el resfriado conformaban el 4.1 por ciento de todas las admisiones por eventos farmacológicos adversos antes de la entrada en vigencia de los cambios. Tras los cambios, esa tasa descendió al 2.4 por ciento, según el estudio.

Entre los niños de 2 a 3 años, las visitas a la sala de emergencias debidas a los medicamentos contra la tos y el resfriado conformaban el 9.5 por ciento de todas las admisiones por eventos farmacológicos adversos antes del cambio. Tras los cambios, esa proporción se redujo al 6.5 por ciento.

Los investigadores también observaron si las tasas de eventos adversos habían aumentado para otros medicamentos o terapias alternativas, lo que podría haber indicado que los padres estaban sustituyendo a los fármacos contra la tos y el resfriado con otros tratamientos. Pero no observaron cambios a otros fármacos o terapias, dijo Hamilton.

También deseaban comprender cómo estos niños pequeños que terminaban en las salas de emergencia seguían obteniendo los fármacos, y hallaron que en la mayoría de los casos sucedía a través de una ingesta no supervisada. En el grupo de menores de dos años, el 64 por ciento tomaron esos medicamentos sin supervisión. Y en el grupo de 2 a 3 años de edad, el 89 por ciento tomaron los fármacos sin el conocimiento de los padres.

"La gran mayoría de visitas al departamento de emergencias en los años recientes se debió a que los niños los usaban sin supervisión", advirtió Hampton. Dijo que los cambios en los paquetes, como colocar un filtro de bajo flujo en las botellas para limitar la cantidad que alguien puede consumir podrían resultar útiles, y comentó que los padres deben siempre recordar volver a colocar la tapa resistente a niños en el frasco y girar hasta que haga clic, y luego poner el frasco en una estantería alta, fuera de la vista.

Otro experto explicó por qué los niños pequeños están en riesgo de ingesta accidental.

"Los medicamentos sin receta podrían parecer benignos a la persona promedio, pero pueden ser peligrosos, en particular para los niños pequeños. El mayor número de casos de ingestas no supervisadas se dio en los niños de 2 a 3 años de edad. Son niños que comienzan a moverse independientemente y que quizás comienzan a subirse a los sitios y a agarrar más cosas. Y esos medicamentos son dulces y tienen un buen sabor. Es el grupo de edad que los padres deben vigilar", planteó el Dr. Bradley Berg, director médico de Round Rock Pediatrics de Scott and White Healthcare, en Texas.

En cuanto a los padres que aún elijen administrar medicamentos para la tos y el resfriado a sus hijos pequeños, la Dra. Allison Bartlett, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas del Hospital Pediátrico La Rabida en Chicago, dijo que muchas personas creen que esos medicamentos son seguros porque se venden sin receta, y muchos padres podrían haber tomado esos fármacos cuando eran pequeños, o quizás tienen hijos de más edad a quienes administraron los medicamentos.

"Los niños contraen muchos resfriados. Es un problema frustrante. Existe la tentación de darles medicamentos sin receta que prometen hacerles sentirse mejor. Pero antes de los 4 años, esos medicamentos no son mejores que un placebo y conllevan varios riesgos adicionales", advirtió Bartlett.

"La discusión sería distinta si estos medicamentos tuvieran un beneficio", comentó. "Pero en realidad no mejoran a los niños, y los exponen a riesgos innecesarios".

Aunque estos medicamentos pueden aliviar los síntomas en los adultos y en los niños mayores, Bartlett dijo que las vías nasales y las vías respiratorias de los niños pequeños tienen un tamaño tan reducido que la más leve inflamación por un resfriado o enfermedad respiratoria dificulta la respiración, y también dificulta que cualquier tratamiento tenga un impacto.

Berg, el pediatra de Texas, dijo que en los niños de más de un año, una cucharadita de miel varias veces al día puede ayudar a calmar una tos. Puede ponerla en el té o en agua con jugo de limón, aconsejó. Añadió que los niños menores de un año no deben tomar miel debido al riesgo de botulismo.

Más información

Para más información sobre cómo mantener los medicamentos seguros, visite la iniciativa PROTECT.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2013, HealthDay

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