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Generalidades

¿Es este tema para usted?

Este tema trata de las pruebas, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de cuello uterino. Para información general sobre resultados anormales de la prueba de Papanicolaou, vea el tema Prueba de Papanicolaou anormal.

¿Qué es el cáncer de cuello uterino?

El cáncer de cuello uterino se presenta cuando las células del cuello uterinoHaga clic aquí para ver una ilustración. crecen sin control. El cuello uterino es la parte inferior del útero que desemboca en la vagina. Frecuentemente el cáncer de cuello uterino puede curarse si se detecta a tiempo. Por lo general se detecta en una fase muy temprana por medio de una prueba de Papanicolaou.

¿Qué causa el cáncer de cuello uterino?

La mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino son causados por el virus del papiloma humano (HPV, por sus siglas en inglés). El HPV se contrae al tener relaciones sexuales con alguien que lo tiene. Hay muchos tipos de HPV y no todos causan cáncer de cuello uterino. Algunos causan verrugas genitales, pero otros tipos podrían no causar ningún síntoma.

Usted puede tener HPV durante años sin saberlo. Permanece en el cuerpo y provoca el cáncer de cuello uterino años después del contagio. Por eso es importante hacerse pruebas de Papanicolaou con regularidad. Una prueba de Papanicolaou puede encontrar cambios en las células del cuello uterino antes de que se conviertan en cáncer. Si se tratan estos cambios celulares, es posible prevenir el cáncer de cuello uterino.

¿Cuáles son los síntomas?

Los cambios anormales de las células del cuello uterino rara vez causan síntomas. Pero usted podría tener síntomas si esos cambios evolucionan en cáncer de cuello uterino. Los síntomas de cáncer de cuello uterino pueden ser:

  • Sangrado de la vagina que no es normal, o un cambio en el ciclo menstrual que no puede explicarse.
  • Sangrado cuando algo entra en contacto con el cuello uterino, como en las relaciones sexuales o al insertar un diafragma.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Flujo vaginal manchado de sangre.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de cuello uterino?

Como parte del examen pélvico normal, usted debe hacerse una prueba de Papanicolaou. Para la prueba de Papanicolaou, el médico extrae una pequeña muestra de células de la superficie del cuello uterino para buscar cambios en ellas. Si la prueba muestra cambios anormales, su médico podría hacerle otras pruebas para buscar células precancerosas o cancerosas en el cuello uterino.

Si usted presenta síntomas de cáncer de cuello uterino, como sangrado después de tener relaciones sexuales, su médico también podría hacerle una prueba de Papanicolaou y tomar una muestra de tejido (biopsia).

¿Cómo se trata?

Cuando el cáncer de cuello uterino se detecta oportunamente, por lo general puede curarse. Si el cáncer se detecta muy en sus inicios, es posible que usted pudiera tener hijos después del tratamiento.

El tratamiento del cáncer de cuello uterino en la mayoría de sus etapas elimina el cáncer pero a usted le deja imposibilitada para tener hijos. Estos tratamientos pueden ser:

  • Histerectomía y extracción de los ganglios linfáticos de la pelvis, en la que pueden extraerse o no ambos ovarios y las trompas de Falopio.
  • Radioterapia.
  • Quimioterapia.

Usted podría tener uno o más tratamientos, dependiendo de cuánto haya crecido el cáncer. Y le podrían dar una combinación de tratamientos.

Es normal que se sienta asustada, triste o enojada al descubrir que usted tiene cáncer de cuello uterino. Hablar con mujeres que han tenido esta enfermedad podría hacer que se sienta mejor. Pregúntele a su médico si hay grupos de apoyo en su área. También puede encontrar en línea personas que quieran compartir sus experiencias con usted.

¿Puede prevenirse el cáncer de cuello uterino?

La prueba de Papanicolaou es la mejor forma de encontrar cambios celulares que pudieran desembocar en cáncer de cuello uterino. Las pruebas periódicas de Papanicolaou casi siempre muestran esos cambios antes de que se conviertan en cáncer. Es importante darle seguimiento con su médico después de obtener cualquier resultado anormal en la prueba de Papanicolaou para tratar los cambios celulares anormales. Eso podría ayudar a prevenir el cáncer de cuello uterino.

Una nueva vacuna, llamada Gardasil, protege contra cuatro tipos de HPV que en conjunto causan la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino y verrugas genitales. Se aplican tres inyecciones en el curso de 6 meses. La vacuna se recomienda para las niñas de 11 a 12 años de edad. También se recomienda a las mujeres de 13 a 26 años que no la hayan recibido cuando eran más jóvenes.

El virus que causa cáncer de cuello uterino se transmite mediante el contacto sexual. La mejor forma de no contraer una enfermedad de transmisión sexual es no tener relaciones sexuales. Si usted tiene relaciones, practique el sexo seguro, por ejemplo, usando condones y limitando el número de parejas sexuales.

Causa

El cáncer de cuello uterino es causado por fuertes cambios anormales en las células del cuello uterinoHaga clic aquí para ver una ilustración.. La mayoría de los cambios celulares precancerosos o cancerosos ocurren en el cuello uterino, en la zona llamada de transformación, pues esas células normalmente sufren cambios constantes. Durante este proceso normal de cambios, algunas células del cuello uterino pueden volverse anormales si usted está contagiada con tipos del HPV de alto riesgo.

Otros factores que podrían intervenir para causar cáncer de cuello uterino son:

  • Fumar o antecedentes de haber fumado. Al parecer, fumar hace que las infecciones del HPV duren más tiempo.1 Un estudio muestra que el riesgo de cambios celulares en el cuello uterino también podría elevarse si usted está cerca de alguien que fume (fumadores pasivos).2 Si usted no fuma, es más probable que los cambios celulares desaparezcan por sí mismos.
  • Tener un sistema inmunitario deteriorado, por ejemplo, por tener virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
  • Usar píldoras anticonceptivas durante más de 5 años. Esto podría estar relacionado con una infección con HPV.3

Las pruebas periódicas de Papanicolaou son la herramienta más importante para detectar cambios celulares en el cuello uterino a tiempo, antes de que evolucionen en cáncer.

Síntomas

Ya que los cambios celulares anormales en el cuello uterino rara vez causan síntomas, es importante hacerse pruebas de Papanicolaou con regularidad. Si los cambios celulares evolucionan en cáncer de cuello uterino, podrían presentarse síntomas. Los síntomas de cáncer de cuello uterino pueden ser:

  • Sangrado vaginal anormal o cambio importante inexplicable en el ciclo menstrual.
  • Sangrado cuando algo entra en contacto con el cuello uterino, como en las relaciones sexuales o al insertar un diafragma.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Secreción vaginal anormal que contiene mucosidad, que además puede estar teñida de sangre.

Los síntomas que podrían presentarse cuando ha avanzado el cáncer de cuello uterino incluyen:

  • Anemia debida a un sangrado vaginal anormal.
  • Dolor continuo en la pelvis, las piernas o la espalda.
  • Problemas urinarios debidos al bloqueo de un riñón o un uréter.
  • Filtración del contenido urinario o fecal en la vagina, a causa de la aparición de una abertura anormal (fístula) entre la vagina y la vejiga o el recto.
  • Pérdida de peso.

Qué sucede

Si no se trata el cáncer de cuello uterino, podría extenderse del cuello uterinoHaga clic aquí para ver una ilustración. hacia la vagina, y de ahí a capas profundas de tejido conjuntivo alrededor del útero. Conforme avance, podría extenderse a los ganglios linfáticos de la pelvis y a otros órganos pélvicos. El cáncer en su fase avanzada podría extenderse a los ganglios linfáticos y a otros órganos de la pelvis, causando problemas en el funcionamiento de los riñones y los intestinos, o hacia otros órganos del cuerpo, como el hígado y los pulmones.

El cáncer de cuello uterino se clasifica en fases, que están determinadas por el tamaño del cáncer y por cuánto se ha extendido a tejidos cercanos y otros órganos, como los pulmones, el hígado o los huesos. Su médico determinará la fase en que se encuentra el cáncer de cuello uterino reuniendo información de diversas pruebas, como análisis de sangre y radiografías. La fase del cáncer es uno de los factores más importantes para seleccionar el tratamiento que sea adecuado para usted. El resultado de largo plazo (pronóstico) depende de la fase del cáncer.

Qué aumenta sus riesgos

La causa más común de cáncer de cuello uterino es una infección persistente con un tipo de virus de papiloma humano (HPV) de alto riesgo. La infección por HPV del cuello uterino es una enfermedad de transmisión sexual (STD, por sus siglas en inglés). Una infección anterior por HPV en su pareja o usted puede causar cambios celulares anormales en el cuello uterino muchos años después, ya que el virus puede permanecer en el cuerpo toda la vida. La infección por HPV por lo general no causa síntomas y frecuentemente desaparece sin provocar problemas, por lo que su pareja o usted pueden no saber de una infección presente o pasada.

Otros factores que podrían aumentar el riesgo de cáncer de cuello uterino son:

  • Tener un sistema inmunitario deteriorado. Por ejemplo, al parecer, las mujeres con virus de la inmunodeficiencia humana (VIH):4
    • Tienen mayor proporción de infección por HPV.
    • Tienen más probabilidades de tener cambios celulares en el cuello uterino por el HPV.
    • Tienen más probabilidades de contraer con rapidez el cáncer de cuello uterino debido a esos cambios.
  • Usar píldoras anticonceptivas durante más de 5 años. Esto podría estar relacionado con una infección con HPV.3
  • Exposición al dietilstilbestrol (DES) antes del nacimiento (exposición prenatal), si bien esto es raro.
  • Fumar o antecedentes de haber fumado, y posiblemente exposición al humo como fumador pasivo.

Las mujeres embarazadas tienen el mismo riesgo de contraer cáncer de cuello uterino que las no embarazadas.

Cuándo llamar al médico

Si a usted le diagnosticaron cáncer de cuello uterino, no deje de seguir las indicaciones de su médico para llamarle cuando tenga problemas, presente nuevos síntomas o se agraven los que tenga.

Si a usted le preocupan sus síntomas y podría tener más riesgo de cáncer de cuello uterino, llame a su profesional de la salud si tiene:

  • Sangrado inesperado entre un período menstrual y otro.
  • Períodos menstruales irregulares o 1½ a 2 veces más largos de lo normal, durante 3 meses sucesivos. Por ejemplo, si sus períodos duran normalmente 6 días y después duran de 9 a 12 días durante tres meses corridos, llame a su profesional de la salud.
  • Sangrado vaginal excesivo que la obligue a cambiar una toalla higiénica grande o un tampón grande cada hora, por más de 8 horas.
  • Sangrado inesperado después de un lavado vaginal o una relación sexual.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Secreción vaginal anormal que contiene mucosidad, que además puede estar teñida de sangre.

Las pruebas periódicas de Papanicolaou son la herramienta más importante para detectar y tratar cambios celulares en el cuello uterino a tiempo, antes de que evolucionen en cáncer. El cáncer de cuello uterino debe tratarse después de haber sido diagnosticado. La espera vigilante no es apropiada en este caso.

Los profesionales de la salud quienes pueden evaluar sus síntomas y factores de riesgo, y quienes pueden diagnosticar el cáncer de cuello uterino incluyen:

  • Ginecólogos.
  • Obstetras.
  • Médicos de familia.
  • Enfermeros(as) especialistas.
  • Asistentes médicos.
  • Internistas.

Los médicos que pueden manejar el tratamiento de cáncer incluyen:

  • Ginecólogos.
  • Oncólogos ginecólogos.
  • Radiooncólogos.
  • Médicos oncólogos.

Exámenes y pruebas

La prueba de Papanicolaou es un prueba de rutina que sirve para identificar cambios celulares anormales en el cuello uterinoHaga clic aquí para ver una ilustración. y buscar si hay cáncer de cuello uterino. Las pruebas periódicas de Papanicolaou son la herramienta más importante para detectar y tratar cambios celulares en el cuello uterino a tiempo, antes de que evolucionen en cáncer. Si se sospecha que hay cáncer de cuello uterino, su profesional de la salud tomará el historial médico y le hará exámenes físicos, entre éstos, uno de pelvis y una prueba de Papanicolaou. Podrían ser necesarias varias pruebas de seguimiento para la evaluación y el tratamiento.

Las pruebas para confirmar un diagnóstico de cáncer de cuello uterino incluyen:

  • Una colposcopia y una biopsia de cuello uterino para averiguar si hay células cancerosas y dónde están en la superficie del cuello uterino.
  • Una biopsia endocervical (curetaje) para averiguar si hay células cancerosas en el canal cervical.
  • Una biopsia cónica o un procedimiento de excisión electroquirúrgica (LEEP, por sus siglas en inglés). Estas pruebas se recomiendan a veces para extraer tejido cervical y examinarlo bajo el microscopio.

Si usted está embarazada, pueden hacerse una colposcopia y una biopsia cervical para confirmar el cáncer de cuello uterino.

Las pruebas para determinar la extensión (fase) del cáncer de cuello uterino incluyen:

  • Una biopsia cónica o un procedimiento de excisión electroquirúrgica (LEEP). Estas pruebas se recomiendan a veces para determinar la difusión del cáncer en el tejido cervical.
  • Una cistoscopia para examinar el revestimiento interno de la vejiga y la uretra y determinar si el cáncer se ha extendido al sistema urinario.
  • Una proctoscopia para examinar la parte inferior del intestino grueso (colon) y determinar si el cáncer se ha metastatizado.
  • Un pielograma intravenoso para ver si hay bloqueos en el riñón.
  • Una radiografía de pecho para ver si hay células cancerosas que se hayan difundido desde el cuello uterino.

Las pruebas para orientar las decisiones de tratamiento incluyen:

  • Un recuento sanguíneo completo (hemograma) para ver si hay anemia y determinar otros valores sanguíneos anormales.
  • Un examen de detección químico para ver cómo están funcionando el hígado y los riñones.
  • Una tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) del abdomen y la pelvis, para determinar qué tratamiento es necesario, dependiendo de la difusión del cáncer en esas partes del cuerpo.
  • Una resonancia magnética nuclear (MRI, por sus siglas en inglés) del abdomen y la pelvis. Esta prueba también puede ayudar a determinar qué tratamiento es recomendable, dependiendo de la difusión del cáncer en el abdomen y la pelvis.
  • Una tomografía de emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés). Esta prueba a veces sirve para evaluar a qué órganos se ha extendido el cáncer.

Como parte del examen ginecológico normal, usted debe hacerse una prueba de Papanicolaou. La prueba de Papanicolaou sirve para identificar cambios celulares anormales en el cuello uterino y detectar cáncer de cuello uterino. La prueba de Papanicolaou es el examen de detección más efectivo para prevenir el desarrollo de cáncer de cuello uterino. Las células anormales del cuello uterino se clasifican de acuerdo a su grado de anormalidad. Las decisiones sobre el tratamiento se basan en el tipo de cambios observados en las células. En América del Norte, las células anormales se clasifican conforme el sistema Bethesda (TBS, por sus siglas en inglés). En otros países del mundo se usan el sistema Bethesda u otros sistemas de clasificación.

Generalidades del tratamiento

El cáncer de cuello uterino detectado en sus primeras fases puede curarse con tratamiento y un seguimiento cuidadoso. Las opciones de tratamiento del cáncer de cuello uterino pueden incluir una o más de las siguientes terapias:

  • Cirugía para extraer el cáncer
  • Radioterapia para tratar el cáncer mismo u otros órganos afectados por el cáncer
  • Quimioterapia para hacer que el cáncer sea más sensible a la radioterapia y para tratar el cáncer que ya se haya extendido (metastatizado)

Cuando se consideran las opciones de tratamiento, la calidad de vida se convierte en un tema muy importante. No deje de analizar sus preferencias personales con su oncólogo cuando éste le recomiende un tratamiento.

Tratamiento inicial

La elección de tratamiento y el resultado de largo plazo (pronóstico) del cáncer de cuello uterino dependen del tipo y de la fase del cáncer. Usted también debe considerar su edad, su estado de salud en general, su calidad de vida y el deseo de poder tener hijos. El tratamiento del cáncer de cuello uterino puede ser una sola terapia o una combinación, como las siguientes:

  • Biopsia cónica para extraer el cáncer.
  • Histerectomía simple para extraer el útero y el cuello uterino.
  • Histerectomía radical modificada y disección de ganglios linfáticos para extraer el cáncer.
  • Radioterapia, en la que se usan dosis altas de rayos X (radiografías) o implantes en la cavidad vaginal para destruir las células cancerosas.
  • Quimioterapia, en la que se usan medicamentos para destruir las células cancerosas.
  • Traquelectomía radical, en la que se extraen el cuello uterino y los ganglios linfáticos de la pelvis (disección de ganglios linfáticos). Pero el cuello uterino se deja en su lugar. Este tratamiento se hace con poca frecuencia.

La quimioterapia puede darse al mismo tiempo que la radioterapia (quimiorradiación). Los estudios demuestran que la quimioterapia dada al mismo tiempo que la radioterapia (quimiorradiación) mejora los índices de sobrevivencia en las fases IIB, IIIA, IIIB y IVA de cáncer de cuello uterino, sin aumentar significativamente los efectos secundarios de cualquiera de los dos tratamientos. La quimiorradiación también podría mejorar los índices de sobrevivencia en las fases IB y IIA en el caso de mujeres con tumores grandes.5, 6, 1 En comparación con la radiación sola, la quimiorradiación mejora el índice de sobrevivencia.7 Por lo general se usa como terapia primaria o después de una histerectomía.

El carcinoma microinvasivo de células escamosas (fase IA1) con invasión mínima en las capas celulares profundas es la fase más tratable, con los índices de sobrevivencia más altos. Esta fase se trata con una biopsia cónica, un procedimiento de excisión electroquirúrgica (LEEP) o una histerectomía simple; el índice de sobrevivencia a los 5 años es cerca del 100%.8

La mayoría de los tratamientos del cáncer de cuello uterino causan efectos secundarios. Los efectos secundarios dependen del tipo de tratamiento aplicado, la edad y el estado de salud en general. Su médico podrá hablarle sobre las opciones de tratamiento y los efectos secundarios asociados con cada tratamiento.

  • Los efectos secundarios de la quimioterapia pueden ser pérdida de apetito, náuseas, vómito, diarrea, úlceras en la boca y pérdida de cabello.
  • Los efectos secundarios de la radioterapia pueden ser fatiga, irritación de la piel y cambios en los hábitos urinarios y de evacuación intestinal.
  • Los efectos secundarios de la cirugía dependen del tipo usado para tratar el cáncer en la fase en que se encuentre.

Hay medidas de tratamiento en el hogar que pueden aliviar algunos de los efectos secundarios más comunes del tratamiento del cáncer. Para más información, vea la sección Tratamiento en el hogar de este tema.

Si recientemente le diagnosticaron cáncer de cuello uterino, es posible que experimente una amplia variedad de emociones como reacción al diagnóstico. La mayoría de las mujeres tienen sentimientos de negación, ira y tristeza. No existe ninguna forma "normal" o "correcta" de reaccionar ante un diagnóstico de cáncer. Pero, usted puede tomar medidas para manejar sus reacciones emocionales al enterarse de que tiene cáncer de cuello uterino. Algunas mujeres encuentran reconfortante hablar con familiares y amigos, mientras que otras necesitan estar un tiempo a solas para entender sus sentimientos acerca de la enfermedad.

Si sus emociones interfieren con su capacidad de tomar decisiones sobre su salud y de seguir adelante con su vida, es importante que hable con su médico. Es posible que el centro de tratamiento de cáncer ofrezca servicios de asesoría psicológica. También puede ponerse en contacto con la oficina local de la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society o ACS, por sus siglas en inglés) para que le ayuden a encontrar un grupo de apoyo. Hablar con otras mujeres que tengan sentimientos similares después de un diagnóstico como el suyo puede ayudarle a aceptar y manejar su enfermedad.

Tratamiento para mujeres embarazadas

Los tratamientos recomendados son iguales para mujeres embarazadas y no embarazadas. El tratamiento para un cáncer de cuello uterino en fase inicial IA podría posponerse hasta después del parto, si el embarazo está en su tercer trimestre. Podría ser posible un parto vaginal. 9

En todas las fases del cáncer de cuello uterino, el tratamiento estará manejado por un equipo de médicos especializados en cáncer y en embarazos de alto riesgo. Al parecer, al bebé no le afecta el cáncer de cuello uterino, pero el tratamiento sí podría causar problemas, como parto prematuro o incluso la pérdida del bebé.10 Para el tratamiento se toman en cuenta las recomendaciones para la fase específica del cáncer, el desarrollo del bebé y las preferencias de la madre.9

Qué hay que considerar durante el tratamiento inicial

Dependiendo de la extensión (fase) del cáncer, podría combinarse cirugía con radioterapia y quimioterapia. La radioterapia o quimioterapia aplicadas después de una cirugía se llaman terapias suplementarias.

Algunas mujeres con cáncer de cuello uterino podrían estar interesadas en participar en estudios de investigación llamados estudios clínicos. Los estudios clínicos están diseñados para encontrar la mejor forma de tratar a los pacientes de cáncer y están basados en la información más actualizada. Las mujeres que no quieran tratamientos convencionales o que no se curen con éstos, podrían querer participar en los estudios clínicos. Se hacen de manera constante en la mayor parte de los Estados Unidos y en otros países, y abordan todas las fases del cáncer de cuello uterino.

El cáncer de cuello uterino avanza más rápidamente, tiene mayor índice de recurrencia y tiene peor pronóstico en mujeres con virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Tratamiento continuo

Después del tratamiento inicial para el cáncer de cuello uterino, es importante recibir atención de seguimiento. La reacción emocional que usted tenga podría continuar a lo largo del tratamiento, dependiendo del pronóstico, de los métodos de tratamiento usados y de sus decisiones sobre la calidad de vida.

Su oncólogo u oncólogo ginecólogo le programará revisiones periódicas en las que le harán:

  • Un examen pélvico y una prueba de Papanicolaou cada 3 meses durante los primeros 2 ó 3 años.
  • Después de los primeros 2 ó 3 años, un examen pélvico y una prueba de Papanicolaou cada 6 meses, hasta que hayan transcurrido 5 años del tratamiento.

En las pruebas de seguimiento que podría recomendarle su oncólogo le harían una tomografía computarizada abdominal y pélvica para revisar si el cáncer se ha extendido a otros órganos del abdomen o la pelvis.

Si hay síntomas respiratorios, podrían hacerle una radiografía de pecho para determinar si el cáncer se ha extendido a los pulmones.

Tratamiento en caso de que empeore la afección

El cáncer de cuello uterino puede regresar después del tratamiento. Cerca del 35% de las mujeres con cáncer de cuello uterino tendrán una enfermedad persistente o recurrente.11 La posibilidad de que reaparezca el cáncer depende de la fase del cáncer inicial: el cáncer detectado en sus primeras fases tiene menos probabalidad de reaparecer que el detectado en fases posteriores. Si reaparece el cáncer después del tratamiento, por lo general es dentro de 2 años después del primer diagnóstico.8 El resultado de largo plazo (pronóstico) de cáncer de cuello uterino recurrente depende en gran medida de cuánto se haya extendido cuando se diagnostica la recurrencia.8, 5

  • En general, menos del 5% de las mujeres con cáncer recurrente sobreviven 5 años más, incluso con tratamiento adicional.
  • Las mujeres que han tenido una histerectomía radical y presentan una recurrencia que no se haya extendido afuera de la pelvis tienen un índice de sobrevivencia a los 5 años de 30% a 40% cuando se tratan con radioterapia. También podría recomendarse la quimioterapia.
  • Las mujeres que presentan una recurrencia local que no se haya extendido afuera de la pelvis pueden ser tratadas con una cirugía amplia llamada exenteración pélvica, en la que se extraen todos los órganos de la pelvis y el tejido que los rodea para eliminar el riesgo de más recurrencias.

El objetivo del tratamiento de un cáncer de cuello uterino en su etapa avanzada, que se ha extendido afuera de la pelvis, es controlar los síntomas, reducir las complicaciones y aumentar la comodidad (atención paliativa). No tiene la intención de curar la enfermedad. La atención paliativa puede consistir en:

  • Radioterapia.
  • Medicamentos de quimioterapia.
  • Medicamentos para síntomas como náuseas o dolor.

Terapias complementarias

Además del tratamiento médico convencional, le podría convenir probar terapias complementarias, como las siguientes:

  • Acupuntura.
  • Hierbas.
  • Biorretroalimentación.
  • Meditación.
  • Yoga.
  • Visualizaciones.
  • Vitaminas y suplementos nutricionales.

Las terapias complementarias no sustituyen al tratamiento convencional recomendado para el cáncer de cuello uterino. Antes de probar cualquiera de estas terapias, analice sus posibles beneficios y efectos secundarios con su médico. Hágale saber si usted ya está siguiendo alguna de esas terapias. Para más información, vea el tema Medicina complementaria.

Cuestiones del final de la vida

Algunas mujeres con una enfermedad en fase avanzada, que no sea curable, podrían decidir no recibir tratamiento para el cáncer ya que el tiempo, el costo y los efectos secundarios del tratamiento serían mayores que los beneficios. Puede ser muy difícil tomar la decisión de suspender el tratamiento de cáncer dirigido a prolongar la vida y concentrar la atención en la mejor atención de apoyo.

Prevención

Usted puede tratar los primeros cambios en las células (displasia) del cuello uterino, lo que puede reducir el riesgo de contraer cáncer de cuello uterino. También puede reducir los factores de riesgo de cambios celulares anormales.

Hágase pruebas de Papanicolaou periódicas

La prueba de Papanicolaou es el mejor examen de detección del cáncer de cuello uterino. Las pruebas de Papanicolaou hechas a intervalos regulares casi siempre detectan cambios celulares en el cuello uterino antes de que sean cancerosos. Los exámenes periódicos y el tratamiento de anormalidades celulares del cuello uterino pueden prevenir que éstas se conviertan en cáncer. Es importante que usted le dé seguimiento con su médico a cualquier resultado anormal de la prueba de Papanicolaou.

Deje de fumar

Las mujeres que fuman tienen mayor riesgo de tener cambios celulares en el cuello uterino, que pueden derivar en cáncer de cuello uterino.12, 2 No se conoce plenamente la razón de que sea así, pero dejar de fumar puede reducir ese riesgo. No fumar tiene muchos otros beneficios para la salud. La gente que no fuma tiene menor riesgo de otros tipos de cáncer y de enfermedad cardíaca. Estar cerca del humo de fumadores también podría aumentar el riesgo de tener cambios celulares que se conviertan en cáncer de cuello uterino.12, 2

Vacuna

En 2006, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó Gardasil, una vacuna para el HPV. Ésta protege contra cuatro tipos de HPV que en conjunto causan la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino y verrugas genitales. Se aplican tres inyecciones en el curso de 6 meses. El Gardasil se recomienda para las niñas de 11 a 12 años de edad. La vacunación también se recomienda a las mujeres de 13 a 26 años que no la hayan recibido cuando eran más chicas. Se le puede aplicar a las niñas desde los 9 años de edad. Los estudios demuestran que la vacuna es segura y funciona bien para prevenir el cáncer de cuello uterino y las verrugas genitales.13

Reduzca su riesgo de una enfermedad de transmisión sexual (STD)

Las enfermedades de transmisión sexual (STD, por sus siglas en inglés), frecuentemente causan resultados anormales en las pruebas de Papanicolaou y pueden provocar otros problemas graves de salud. La prevención de una STD es más fácil que el tratamiento de una infección después de que ocurre. La causa más común de cáncer de cuello uterino es una infección con un tipo de virus de papiloma humano (HPV) de alto riesgo. Ya que el HPV puede permanecer en la células toda la vida, los cambios celulares anormales en el cuello uterino que causan cáncer pueden ser resultado de que usted o su pareja hayan tenido una infección de HPV años antes. Normalmente, la infección por HPV no produce síntomas, por lo que su pareja o usted podrían no saber de alguna infección presente o pasada.

Para reducir el riesgo:

  • Hable con su pareja sobre las STD antes de iniciar una relación sexual. Averigüe si su pareja tiene riesgo de contraer alguna STD. Recuerde que es muy posible estar infectado con una STD sin saberlo. Algunas STD, como el VIH, pueden tardar hasta 6 meses en poder ser detectadas en la sangre.
  • Sea responsable.
    • Evite el contacto sexual si tiene síntomas de una STD o está en tratamiento por una STD.
    • Evite todo contacto sexual íntimo con cualquiera que tenga síntomas de una STD o que haya podido estar expuesto a contraerla.
  • Mientras menos parejas sexuales tenga en su vida, mejor será para su salud. El riesgo de contraer una STD aumenta si tiene varias parejas sexuales.
  • Use condones masculinos o femeninos para reducir el riesgo de contraer una STD. Se ha demostrado que usar condones masculinos al tener relaciones sexuales reduce el riesgo de contraer HPV.14 Los condones femeninos también pueden ayudar, aunque hay menos estudios sobre este tipo de protección.

No tener relaciones sexuales es la única manera segura de evitar exponerse a una STD. Las enfermedades de transmisión sexual, como el virus del papiloma humano (HPV), pueden propagarse desde los genitales, el ano, la boca o la garganta durante las actividades sexuales.

Tratamiento en el hogar

Durante el tratamiento médico del cáncer de cuello uterino en cualquier fase, el tratamiento en el hogar puede ayudar a manejar los efectos secundarios del tratamiento. El tratamiento en el hogar podría ser lo único que necesitara para manejar los siguientes problemas comunes. Si su médico le dio instrucciones o medicamentos para tratar estos síntomas, no deje de seguir las indicaciones. En general, los hábitos saludables, como tener una dieta balanceada, dormir lo suficiente y hacer ejercicio, pueden ayudarle a controlar los síntomas.

El tratamiento en el hogar para:

  • Náuseas o vómito, incluye observar si hay signos tempranos de deshidratación, y tratarlos, como boca seca, saliva pegajosa y reducción en la producción de orina, con orina color amarillo oscuro. Los adultos mayores pueden deshidratarse rápidamente a causa del vómito. Las náuseas y el vómito causados por la quimioterapia por lo general requieren tratamiento médico. Su médico también podría recetarle medicamentos para controlar las náuseas y el vómito.
  • Diarrea, consiste en descansar el estómago y estar alerta a los signos de deshidratación. Consulte a su médico antes de tomar cualquier medicamento de venta libre para la diarrea.
  • Estreñimiento, consiste en tomar suficientes líquidos e incorporar en la dieta diaria frutas, vegetales y fibra. No tome laxantes sin consultar al médico.

Otros problemas que podrían surgir son:

  • Problemas para dormir. Si usted tiene problemas para dormir, le serían de utilidad algunos consejos para manejarlos, como tener una hora regular para ir a la cama, hacer algo de ejercicio durante el día y evitar la siesta.
  • Fatiga. Si usted siente que no tiene energía y se cansa fácilmente, prueba algunas medidas para manejar la fatiga, como descansar más, seguir una dieta balanceada y reducir el estrés.
  • Problemas urinarios, que pueden estar causados tanto por el cáncer de cuello uterino como por su tratamiento. Podría ayudarle eliminar de su dieta las bebidas con cafeína y establecer un horario para orinar cada 3 a 4 horas, sin importar si siente la necesidad o no.
  • Pérdida del cabello. La pérdida del cabello podría ser inevitable, pero usar champúes suaves y evitar productos nocivos para el pelo reducirán la irritación del cuero cabelludo.

Muchas mujeres con cáncer de cuello uterino se enfrentan a problemas emocionales a causa de la enfermedad o del tratamiento.

  • Averiguar que usted tiene cáncer y someterse al tratamiento es estresante. Parte del manejar el estrés podría consistir en expresar sus sentimientos a los demás. También podría ser útil aprender técnicas de relajación. Las técnicas de relajación, como la meditación, y los grupos de apoyo también podrían servirle.
  • Sus sentimientos acerca de su cuerpo y la sexualidad podrían cambiar a raíz del tratamiento para el cáncer. Podría ayudarle hablar abiertamente de sus sentimientos con su pareja y analizar sus inquietudes con su médico. Su médico podría referirle a algunas organizaciones que pudieran ofrecerle apoyo e información adicionales.

No todas las formas de cáncer o de tratamiento causan dolor. Y si hay dolor, existen muchas opciones para aliviarlo. Si su médico le dio instrucciones o medicamentos para tratar el dolor, no deje de seguir las indicaciones. El tratamiento en el hogar para el dolor, como los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y las terapias alternativas, como la biorretroalimentación, pueden mejorar su bienestar físico y mental. Asegúrese de analizar con su médico cualquier tratamiento en el hogar que aplique para el dolor.

Algunas mujeres con una enfermedad en fase avanzada podrían decidir no recibir tratamiento ya que el tiempo, el costo y los efectos secundarios del tratamiento serían mayores que los beneficios. Puede ser muy difícil tomar la decisión de suspender el tratamiento dirigido a prolongar la vida y concentrar la atención en la mejor atención para los últimos días de vida.

Medicamentos

La quimioterapia se usa para encoger el cáncer de cuello uterino y reducir el crecimiento del tumor. La quimioterapia puede usarse para tratar las fases posteriores (las fases II, III y IV) del cáncer de cuello uterino. Puede usarse sola o en combinación con la radioterapia (quimiorradiación). En comparación con la radiación sola, la quimiorradiación mejora el índice de sobrevivencia.7 Por lo general se usa como terapia primaria o después de una histerectomía.

Los medicamentos de la quimioterapia pueden tomarse por la boca (vía oral) o ser inyectados en una vena (vía intravenosa, IV). La quimioterapia se considera un tratamiento sistémico, pues los medicamentos entran en el torrente sanguíneo y recorren todo el cuerpo para destruir las células cancerosas.

Los diferentes medicamentos de quimioterapia usados para tratar el cáncer de cuello uterino se han estudiado mediante amplias investigaciones y pruebas clínicas. Algunos medicamentos se usan en forma rutinaria, y algunos se usan en combinación con otros para aumentar su eficacia. Su oncólogo analizará y recomendará el tratamiento de quimioterapia específico para su afección.

Los medicamentos de quimioterapia más comunes usados en el tratamiento inicial o con radioterapia en las fases IIA, IIB, IIIA, IIIB y IVA incluyen:

  • Cisplatino.
  • Fluorouracil (5-FU).

Para el cáncer de cuello uterino en fase avanzada (IVB) o recurrente, los medicamentos más comunes de quimioterapia son:

  • Mitomycin.
  • Paclitaxel.
  • Ifosfamide.

Se ha aprobado el uso de topotecán con cisplatino para el cáncer de cuello uterino avanzado. Estos medicamentos pueden usarse cuando no pueda hacerse la cirugía o la radiación, o cuando es probable que éstas no den resultado. También pueden usarse para un cáncer de cuello uterino que haya regresado o que se haya extendido a otros órganos.

La mayoría de las veces, la quimioterapia causa algunos efectos secundarios.

Puede darse quimioterapia después de una cirugía para tratar de destruir las células cancerosas que pudieran haber quedado, lo cual se llama terapia suplementaria.

Los estudios demuestran que la quimioterapia dada al mismo tiempo que la radioterapia (quimiorradiación) mejora los índices de sobrevivencia en las fases IIB, IIIA, IIIB y IVA de cáncer de cuello uterino, sin aumentar significativamente los efectos secundarios de cualquiera de los dos tratamientos. La quimiorradiación también podría mejorar los índices de sobrevivencia en las fases IB y IIA en el caso de mujeres con tumores grandes.6, 1 En comparación con la radiación sola, la quimiorradiación mejora el índice de sobrevivencia.7 Por lo general se usa como terapia primaria o después de una histerectomía.

El cisplatino es el medicamento más usado en quimiorradiación para cáncer de cuello uterino.

Cirugía

Cuando el cáncer está confinado al cuello uterino o al útero, una opción puede ser la cirugía para extraer el cáncer de cuello uterino. El tipo de cirugía que se haga depende de la ubicación y extensión del cáncer de cuello uterino y del deseo que tenga usted de tener hijos.

La cirugía para las primeras fases del cáncer de cuello uterino, que protege la capacidad de tener hijos, puede ser:

  • Una biopsia cónica o procedimiento de excisión electroquirúrgica (LEEP), en la que se extrae una cuña de tejido cervical que contenga cáncer.
  • Traquelectomía radical y laparoscopía para la disección de los ganglios linfáticos de la pelvis, en la que se extraen los ganglios linfáticos del cuello uterino y de la zona, pero no el útero. La traquelectomía radical no se usa comúnmente.

La cirugía para la mayoría de las fases de cáncer de cuello uterino no conserva su capacidad de tener hijos. Las cirugías pueden ser:

  • Histerectomía con o sin extracción de los ovarios, para extraer el cáncer de cuello uterino y órganos relacionados donde es más probable que se presenten recurrencias.
  • Histerectomía radical modificada y disección de ganglios linfáticos de la pelvis. La histerectomía radical por lo general implica extraer parte de la vagina, el útero, los ovarios y las trompas de Falopio. Así se extraen los sitios en que hay más probabilidad de cáncer y se puede reducir el riesgo de recurrencia.

Si la cirugía es parte de su tratamiento, también podrían darle radioterapia, quimioterapia o la combinación de ambas, en quimiorradiación. Estos tratamientos pueden darse antes de la cirugía, o después, para tratar de destruir las células cancerosas que pudieran haber quedado. La radiación, la quimioterapia o la quimiorradiación dadas antes de la cirugía para ayudar a controlar o reducir el tamaño del tumor se llaman terapias neosuplementarias. Cuando estas terapias se aplican después de la cirugía, cuando pueden estar presentes sólo zonas microscópicas de cáncer, se llaman terapias suplementarias.

En comparación con la radiación sola, la quimiorradiación mejora el índice de sobrevivencia si se aplica ya sea antes o después de la histerectomía.7

Los efectos secundarios de la cirugía pueden ser dificultad para orinar o problemas con los hábitos de evacuación intestinal, como estreñimiento o diarrea. También podría afectarse su capacidad de tener o de disfrutar las relaciones sexuales.

Otros tratamientos médicos

La radioterapia es el tratamiento estándar para ciertas fases de cáncer de cuello uterino y en muchos casos se aplica en combinación con la cirugía.

En la radioterapia se usan rayos X (radiografías) de alta energía para destruir células cancerosas y encoger tumores. La radiación puede provenir de una máquina afuera del cuerpo (radioterapia externa) o desde materiales radiactivos (radioisótopos) dentro de tubos de plástico delgados insertados a través de la vagina en la zona del cuello uterino donde se encuentran las células cancerosas (braquiterapia intracavitaria).

Los estudios demuestran que la quimioterapia dada al mismo tiempo que la radioterapia (quimiorradiación) mejora los índices de sobrevivencia en las fases IIB, IIIA, IIIB y IVA de cáncer de cuello uterino, sin aumentar significativamente los efectos secundarios de cualquiera de los dos tratamientos. La quimiorradiación también podría mejorar los índices de sobrevivencia en las fases IB y IIA en el caso de mujeres con tumores grandes.6, 1 En comparación con la radiación sola, la quimiorradiación mejora el índice de sobrevivencia.7 Por lo general se usa como terapia primaria o después de una histerectomía.

Qué hay que considerar

La radiación puede causar muchos efectos secundarios, como diarrea e irritación de la vejiga (cistitis por radiación). También puede afectarse la capacidad de tener o disfrutar las relaciones sexuales, ya que la radiación puede causar cambios en las células que recubren la vagina (mucosa), haciendo que la cópula sea difícil o dolorosa. Después de la radioterapia puede usarse una serie de dilatadores vaginales, empezando con uno pequeño y avanzando con tamaños mayores. Estos dilatadores pueden hacer que la abertura vaginal se agrande y ayudar a que las relaciones sexuales sean menos difíciles o dolorosas.

La radiación para tratar el cáncer de cuello uterino podría adelgazar los huesos y aumentar el riesgo de fracturas en la zona pélvica, como fracturas de cadera. Usted puede tomar medidas para prevenir el adelgazamiento de los huesos (osteoporosis), por ejemplo, tomando mucho calcio y vitamina D. Asimismo, trate de evitar caídas que pueden provocar fracturas.15 Para más información, vea el tema Osteoporosis.

La radioterapia también podría servir para manejar los síntomas que se presentan con un cáncer de cuello uterino incurable: esto se llama cuidados paliativos.

Además del tratamiento médico convencional para el cáncer de cuello uterino, le podría convenir probar terapias complementarias, como las siguientes:

  • Acupuntura.
  • Hierbas.
  • Biorretroalimentación.
  • Meditación.
  • Yoga.
  • Visualizaciones.
  • Vitaminas y suplementos nutricionales.

Las terapias complementarias no sustituyen al tratamiento convencional recomendado para el cáncer de cuello uterino. Antes de probar cualquiera de estas terapias, analice sus posibles beneficios y efectos secundarios con su médico. Hágale saber si usted ya está siguiendo alguna de esas terapias. Para más información, vea el tema Medicina complementaria.

La combinación del tratamiento médico convencional y la medicina complementaria es una estrategia llamada también medicina integrada, en la que las terapias convencionales y las complementarias trabajan conjuntamente para lograr el mejor resultado. Las terapias complementarias no sustituyen el tratamiento convencional recomendado para el cáncer de cuello uterino.

Referencias

Citas bibliográficas

  1. Eifel PJ, et al. (2004). Pelvic irradiation with concurrent chemotherapy versus pelvic and para-aortic irradiation for high-risk cervical cancer: An update of Radiation Therapy Oncology Group Trial (RTOG) 90-01. Journal of Clinical Oncology, 22(5): 872–880.

  2. Trimble CL, et al. (2005). Active and passive cigarette smoking and the risk of cervical neoplasia. Obstetrics and Gynecology, 105(1): 174–181.

  3. Moreno V, et al. (2002). Effect of oral contraceptives on risk of cervical cancer in women with human papillomavirus infection: The IARC muticentric case-control study. Lancet, 359(9312): 1085–1092.

  4. Chirenje ZM (2005). HIV and cancer of the cervix. Best Practice and Research Clinical Obstetrics and Gynaecology, 19(2): 269–276.

  5. Waggoner SE (2003). Cervical cancer. Lancet, 361: 2217–2225.

  6. Thigpen T (2003). The role of chemotherapy in the management of carcinoma of the cervix. Cancer Journal, 9(5): 425–432.

  7. Sundar S, et al. (2005). Cervical cancer, search date June 2003. Online version of Clinical Evidence (13): 2285–2292.

  8. Janicek MF, Averette HE. (2001). Cervical cancer: Prevention, diagnosis, and therapeutics. CA, A Cancer Journal for Clinicians, 51: 92–114.

  9. Bristow RE (2003). Cervical cancer. In JR Scott et al., eds., Danforth's Obstetrics and Gynecology, 9th ed., pp. 923–939. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.

  10. Holschneider CH (2003). Premalignant and malignant disorders of the uterine cervix. In AH DeCherney, L Nathan, eds., Current Obstetric and Gynecologic Diagnosis and Treatment, 9th ed., pp. 894–915. New York: Lange Medical/McGraw-Hill.

  11. Greer BE, Koh WJ. (2002). Diagnosis and treatment of cervical carcinomas. American College of Obstetricians and Gynecologists, 99(5): 855–866.

  12. National Cancer Institute (2005). Cervical Cancer (PDQ): Prevention—Health Professional Version. Available online: http://www.nci.nih.gov/cancertopics/pdq/prevention/cervical/healthprofessional.

  13. U.S. Food and Drug Administration (2006). FDA licenses new vaccine for prevention of cervical cancer and other diseases in females caused by human papillomavirus. FDA News. Available online: http://www.fda.gov/bbs/topics/NEWS/2006/NEW01385.html.

  14. Winer RL, et al. (2006). Condom use and the risk of genital human papillomavirus infection in young women. New England Journal of Medicine, 354(25): 2645–2654.

  15. Baxter NN, et al. (2005). Risk of pelvic fractures in older women following pelvic irradiation. JAMA, 294(20): 2587–2593.

Otras obras consultadas

  • Kaferle JE, Malouin JM (2001). Evaluation and management of the AGUS Papanicolaou smear. American Family Physician, 63(11): 2239–2244.

  • Sawaya GF, et al. (2000). Frequency of cervical smear abnormalities within 3 years of normal cytology. Obstetrics and Gynecology, 96(2): 219–223.

Créditos

Autor(a)Shannon Erstad, MBA/MPH
Autor(a)Merrill Hayden
EditorAlison Allen
EditorKathleen M. Ariss, MS
EditorCynthia Tank
Editor asociadoMichele Cronen
Editor asociadoPat Truman, MATC
Revisor médico primarioJoy Melnikow, MD, MPH
- Medicina Familiar
Revisor médico primarioKathleen Romito, MD
- Family Medicine
Revisor médico especializadoTina E. Bronner, MD
- Medicina interna
Revisor médico especializadoAndrea G. Giomi, MD
- Internal Medicine/Nephrology
Revisor médico especializadoKevin Holcomb
Última actualización20 septiembre, 2006
Autor: Shannon Erstad, MBA/MPH
Merrill Hayden
Última actualización: 20 septiembre, 2006
Evaluación médica: Joy Melnikow, MD, MPH - Medicina Familiar
Kathleen Romito, MD - Family Medicine
Tina E. Bronner, MD - Medicina interna
Andrea G. Giomi, MD - Internal Medicine/Nephrology
Kevin Holcomb

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